Equilibrio calidad-cantidad tiempo con hijos: consejos para lograrlo

En la sociedad actual, muchas familias se enfrentan al desafío de encontrar un equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasan con sus hijos. La vida moderna, llena de responsabilidades laborales, compromisos sociales y tareas domésticas, puede dificultar la dedicación de tiempo suficiente a la crianza de los hijos. Sin embargo, es fundamental encontrar un equilibrio que permita brindarles la atención y el cuidado que necesitan.

Exploraremos diferentes estrategias y consejos para lograr un equilibrio adecuado entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos. Hablaremos sobre la importancia de establecer prioridades, la planificación efectiva, la comunicación abierta y la flexibilidad. Además, ofreceremos sugerencias prácticas para maximizar el tiempo de calidad que pasamos con nuestros hijos, como actividades familiares, la importancia de la atención plena y la creación de rutinas saludables.

Al leer este artículo, los lectores podrán obtener herramientas y consejos útiles para lograr un equilibrio saludable entre la calidad y la cantidad de tiempo que dedican a sus hijos. Aprenderán a establecer prioridades y a planificar eficientemente, lo que les permitirá disfrutar de momentos de calidad con sus hijos sin descuidar otras responsabilidades. Al implementar estas estrategias, los padres podrán fortalecer los vínculos familiares y brindar un entorno amoroso y enriquecedor para el crecimiento y desarrollo de sus hijos.

➡️ Tabla de contenido

La importancia de establecer prioridades

En la vida de cualquier padre o madre, encontrar el equilibrio entre la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos y la cantidad de tiempo que les dedicamos puede ser todo un desafío. Con tantas responsabilidades y tareas que realizar, es fácil sentirse abrumado y no saber por dónde empezar. Es por eso que establecer prioridades es clave para lograr un equilibrio saludable.

Establecer prioridades significa identificar qué es lo más importante para nosotros y para nuestros hijos, y enfocar nuestra energía y tiempo en esas áreas específicas. Esto implica tomar decisiones conscientes y a veces difíciles, como renunciar a actividades o compromisos que no son realmente esenciales para nosotros o para nuestra familia. Al establecer prioridades, podemos asegurarnos de que estamos invirtiendo nuestro tiempo de manera significativa y satisfactoria.

Por ejemplo, si nuestra prioridad es promover el bienestar emocional de nuestros hijos, podemos dedicar tiempo diario a escuchar sus preocupaciones, hablar sobre sus emociones y brindarles apoyo emocional. Esto puede implicar renunciar a otras actividades menos importantes, como pasar tiempo en redes sociales o ver televisión, para poder estar presentes y disponibles para nuestros hijos.

Es importante recordar que establecer prioridades no significa que tengamos que ser perfectos en todo momento. No podemos hacerlo todo y está bien. Al aceptar que hay limitaciones y que no podemos abarcar todo, podemos liberarnos de la presión y el estrés innecesarios. El equilibrio calidad-cantidad tiempo con hijos se trata de hacer lo mejor que podemos con los recursos y tiempo que tenemos disponibles.

Además de establecer prioridades, existen algunas estrategias y consejos prácticos que pueden ayudarnos a lograr un equilibrio saludable entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos:

  1. Crear rutinas: Establecer rutinas diarias y semanales puede ayudar a estructurar el tiempo y garantizar que estemos dedicando tiempo suficiente a nuestras prioridades. Por ejemplo, reservar un tiempo específico cada día para jugar y conectarse con nuestros hijos.
  2. Delegar tareas: Aprender a delegar y pedir ayuda a otros miembros de la familia o a amigos cercanos puede aliviar la carga y permitirnos tener más tiempo para pasar con nuestros hijos.
  3. Practicar el autocuidado: Cuidar de nosotros mismos es fundamental para poder cuidar de nuestros hijos. Tomarse tiempo para descansar, hacer ejercicio, tener hobbies y socializar nos ayuda a recargar energías y ser más presentes y comprometidos cuando estamos con nuestros hijos.
  4. Crear momentos especiales: Aunque no siempre podemos pasar grandes cantidades de tiempo con nuestros hijos, podemos crear momentos especiales y significativos que fortalezcan nuestro vínculo. Esto puede ser a través de actividades simples como leer juntos, cocinar en familia o tener conversaciones sinceras y profundas.

Recuerda que cada familia es única y lo que funciona para una puede no funcionar para otra. Experimenta con diferentes enfoques y encuentra el equilibrio que funcione mejor para ti y tu familia. Lo más importante es ser consciente de la importancia de este equilibrio y hacer todo lo posible para lograrlo.

Organización y planificación del tiempo

La organización y planificación del tiempo es fundamental para lograr un equilibrio entre la calidad y cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Cuando se trata de conciliar la vida laboral y familiar, es importante establecer prioridades y gestionar eficientemente nuestras actividades diarias.

Una estrategia efectiva para organizar el tiempo es crear un horario semanal que incluya tanto nuestras obligaciones laborales como el tiempo dedicado a nuestros hijos. Esto nos permitirá visualizar y distribuir de manera equitativa nuestras tareas y responsabilidades, evitando así sentirnos abrumados o desbordados.

Es recomendable establecer rutinas y horarios regulares para actividades como la comida, el baño, el juego y el estudio. Esto proporciona a los niños una sensación de seguridad y estabilidad, además de facilitar la planificación de nuestras actividades.

Es importante tener en cuenta que la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos es tan importante como la cantidad. No se trata solo de estar físicamente presentes, sino de estar mental y emocionalmente presentes. Para lograr esto, es fundamental desconectar de las distracciones externas, como el teléfono o la televisión, y dedicar tiempo de calidad exclusivamente a nuestros hijos.

Algunos ejemplos de actividades de calidad que se pueden realizar con los hijos incluyen: jugar juntos, leer un libro, cocinar en familia, realizar manualidades o simplemente conversar y escuchar sus preocupaciones y logros. Estas actividades fortalecen el vínculo con nuestros hijos y les brindan un espacio seguro para expresarse y desarrollarse.

Además, es importante recordar que no se trata de ser perfectos, sino de hacer lo mejor que podamos en cada momento. Todos tenemos días buenos y días malos, y eso está bien. Aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos por los errores y aceptar que no siempre todo saldrá como lo planeamos es parte del proceso.

Para lograr un equilibrio entre la calidad y cantidad de tiempo con nuestros hijos, es fundamental organizar y planificar nuestro tiempo de manera eficiente, establecer rutinas y horarios regulares, desconectar de las distracciones externas y dedicar tiempo de calidad exclusivamente a nuestros hijos. Recuerda que no se trata de ser perfectos, sino de hacer lo mejor que podamos en cada momento.

Delegar tareas y pedir ayuda

Una de las estrategias más efectivas para lograr el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo con nuestros hijos es aprender a delegar tareas y pedir ayuda cuando sea necesario. Muchas veces, como padres, nos sentimos responsables de hacerlo todo por nosotros mismos, pero esto puede llevarnos a sentirnos abrumados y agotados.

Es importante entender que no podemos hacerlo todo solos y que está bien pedir ayuda. Esto puede implicar pedir ayuda a nuestra pareja, a familiares o amigos cercanos, o incluso contratar servicios profesionales, como una niñera o una persona que nos ayude con las tareas del hogar. Delegar tareas nos permite liberar tiempo y energía para dedicar a nuestros hijos sin descuidar otras áreas de nuestra vida.

Algunos ejemplos de tareas que podemos delegar incluyen:

  • Limpieza del hogar: Contratar a alguien para que realice la limpieza del hogar nos permite tener más tiempo para estar con nuestros hijos y participar en actividades familiares.
  • Cocina: Preparar comidas puede ser una tarea que requiere mucho tiempo y energía. Una opción es planificar las comidas con anticipación y delegar la preparación de algunas de ellas a un servicio de entrega de alimentos o a algún familiar que esté dispuesto a ayudar.
  • Tareas escolares: Si nuestros hijos tienen tareas escolares o proyectos que requieren ayuda, podemos pedir a otros miembros de la familia o amigos que les den apoyo en estas actividades.

Delegar tareas no solo nos ayuda a tener más tiempo para estar con nuestros hijos, sino que también les enseña a ellos la importancia de trabajar en equipo y pedir ayuda cuando sea necesario. Además, nos da la oportunidad de descansar y recargar energías, lo cual nos permitirá estar más presentes y atentos cuando estemos con nuestros hijos.

Es importante recordar que delegar tareas no implica que estemos descuidando nuestras responsabilidades como padres. Al contrario, nos permite ser más eficientes y nos brinda la oportunidad de disfrutar de momentos de calidad con nuestros hijos sin sentirnos abrumados por las tareas diarias.

Algunos consejos prácticos para delegar tareas de manera efectiva son:

  1. Identificar las tareas que podemos delegar: Es importante identificar las tareas que nos quitan más tiempo y energía y que podrían ser realizadas por otra persona.
  2. Comunicar nuestras necesidades: Una vez identificadas las tareas que podemos delegar, es importante comunicar nuestras necesidades a nuestra pareja, familiares o amigos cercanos. Explicarles cómo nos sentiríamos más apoyados si recibimos ayuda en esas áreas específicas.
  3. Buscar opciones: Investigar y buscar opciones para delegar tareas, ya sea contratando a alguien o pidiendo ayuda a personas de confianza.
  4. Establecer una rutina: Una vez que hayamos delegado tareas, es importante establecer una rutina para asegurarnos de que se realicen de manera regular y eficiente.
  5. Expresar gratitud: No olvidemos agradecer a las personas que nos ayudan y reconocer su apoyo. Esto fortalecerá nuestras relaciones y nos motivará a seguir delegando tareas cuando sea necesario.

Delegar tareas y pedir ayuda no es una muestra de debilidad, sino de inteligencia y capacidad para reconocer nuestras limitaciones. Al hacerlo, podremos lograr un equilibrio más saludable entre la calidad y la cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos, así como a otras áreas importantes de nuestra vida.

Establecer límites y rutinas

Uno de los aspectos fundamentales para lograr el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo con nuestros hijos es establecer límites y rutinas. Estas herramientas nos permiten organizar nuestras actividades diarias de manera efectiva y garantizar que tengamos tiempo de calidad para dedicarles.

Por otro lado, establecer rutinas nos ayuda a crear una estructura y un sentido de previsibilidad en la vida de nuestros hijos. Las rutinas les brindan seguridad y les permiten anticipar lo que viene a continuación. Por ejemplo, podemos establecer rutinas para la hora de levantarse, la hora de comer, la hora de hacer las tareas escolares y la hora de ir a dormir. Estas rutinas también nos ayudan a optimizar nuestro tiempo, ya que sabemos exactamente qué hacer en cada momento del día.

Es importante recordar que los límites y las rutinas no deben ser rígidos ni inflexibles. Debemos adaptarlos a medida que nuestros hijos crecen y cambian sus necesidades. Además, es fundamental involucrar a nuestros hijos en el proceso de establecer límites y rutinas, para que se sientan parte activa y responsable de su propia organización.

Consejo práctico: Para establecer límites y rutinas de manera efectiva, es importante comunicarnos claramente con nuestros hijos y explicarles por qué son importantes. También es útil establecer recompensas y consecuencias para motivar su cumplimiento y enseñarles sobre la responsabilidad y la disciplina.

A continuación, presentamos un ejemplo de una rutina diaria que puede ayudarnos a equilibrar nuestro tiempo con nuestros hijos:

HoraActividad
6:30 AMLevantarse y prepararse para el día
7:00 AMDesayunar juntos
8:00 AMTrabajo / Tareas del hogar
12:00 PMAlmuerzo en familia
1:00 PMTiempo libre / Actividades con los hijos
4:00 PMTareas escolares / Actividades extracurriculares
6:00 PMCena en familia
7:00 PMTiempo de juego / Tiempo de calidad con los hijos
8:00 PMPrepararse para ir a dormir
8:30 PMLeer un cuento antes de dormir
9:00 PMDormir

Esta rutina brinda un equilibrio entre el tiempo dedicado al trabajo, las tareas del hogar y el tiempo de calidad con los hijos. Sin embargo, es importante recordar que cada familia es única y debe adaptar la rutina a sus propias necesidades y circunstancias.

Establecer límites y rutinas nos ayuda a lograr un equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Estas herramientas nos permiten organizar nuestras actividades diarias de manera efectiva y garantizar que tengamos tiempo de calidad para compartir con ellos. Recuerda ser realista y flexible al establecer límites y rutinas, e involucra a tus hijos en este proceso. Al final del día, lo más importante es disfrutar y valorar cada momento que compartimos con nuestros seres queridos.

Aprovechar los momentos de calidad

Una de las claves para lograr el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos es aprovechar al máximo los momentos de calidad. Estos son aquellos momentos en los que estamos plenamente presentes y dedicados a ellos, sin distracciones ni interrupciones.

Es importante recordar que no se trata de la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos, sino de la calidad de ese tiempo. Muchas veces, podemos pasar horas con ellos, pero si estamos distraídos con el teléfono o las preocupaciones del trabajo, no estaremos realmente conectados con ellos y no estaremos aprovechando al máximo ese tiempo.

Para lograr esto, es recomendable establecer momentos específicos en los que nos comprometamos a estar presentes y disponibles para nuestros hijos. Por ejemplo, podemos dedicar una hora todas las tardes para jugar con ellos, sin distracciones externas. Durante ese tiempo, podemos apagar el teléfono y concentrarnos totalmente en ellos, participando activamente en sus juegos y conversaciones.

Otro consejo útil es utilizar la técnica del "tiempo de calidad" o "tiempo especial". Esto implica dedicar un tiempo exclusivo a cada hijo individualmente, en el que hacemos algo que les gusta y nos enfocamos completamente en ellos. Por ejemplo, podemos realizar una actividad que disfruten juntos, como cocinar juntos o salir a pasear en bicicleta. Durante este tiempo, es importante escuchar activamente a nuestros hijos, mostrar interés genuino en lo que nos cuentan y brindarles nuestra atención plena.

Además de aprovechar los momentos de calidad, también es importante ser conscientes de la calidad del tiempo que pasamos juntos en otras situaciones, como durante las comidas o antes de ir a dormir. Estos momentos pueden ser aprovechados para tener conversaciones significativas, expresar amor y afecto, y transmitir valores importantes. Por ejemplo, podemos utilizar la hora de la cena para hablar sobre cómo ha sido su día, compartir experiencias y enseñarles hábitos saludables.

El equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos es fundamental para su desarrollo y bienestar. Aprovechar los momentos de calidad, establecer momentos específicos para estar presentes y disponibles, utilizar el tiempo de calidad individual y ser conscientes de la calidad del tiempo en otras situaciones son algunas estrategias que nos ayudarán a lograr este equilibrio. Recuerda que lo más importante es estar realmente presentes y conectados con nuestros hijos, brindándoles nuestro amor y atención plena.

Hacer del tiempo en familia una prioridad

En la sociedad actual, donde todos estamos constantemente ocupados con nuestras responsabilidades y compromisos, puede resultar todo un desafío encontrar el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos. Sin embargo, es fundamental hacer del tiempo en familia una prioridad, ya que esto no solo fortalece los lazos familiares, sino que también contribuye al desarrollo emocional y cognitivo de los niños.

Para lograr este equilibrio, es importante tener en cuenta algunas estrategias y consejos prácticos:

1. Establecer rutinas y horarios

Crear rutinas y horarios regulares puede ayudar a organizar mejor el tiempo en familia. Establecer horarios para las comidas, las actividades recreativas y el tiempo de estudio permite tener una estructura y asegurarse de que se dedique el tiempo adecuado a cada actividad. Además, contar con una rutina establecida también brinda a los niños una sensación de seguridad y predictibilidad.

2. Priorizar la calidad sobre la cantidad

Aunque es importante pasar tiempo de calidad con los hijos, esto no significa que debamos pasar cada minuto libre junto a ellos. Es preferible dedicar un tiempo más breve pero significativo, donde estemos presentes de manera activa y comprometida, que pasar horas juntos sin realmente interactuar. Durante este tiempo de calidad, es fundamental desconectar de las distracciones y concentrarnos en disfrutar y conectar con nuestros hijos.

3. Planificar actividades divertidas y significativas

Buscar actividades que sean tanto divertidas como significativas para compartir con nuestros hijos es una excelente manera de fortalecer los lazos familiares. Pueden ser actividades tan simples como cocinar juntos, hacer una excursión al aire libre o tener una noche de juegos en familia. Estas experiencias compartidas no solo brindan momentos de diversión, sino que también fomentan la comunicación, el trabajo en equipo y la creatividad.

4. Establecer límites tecnológicos

En la era digital en la que vivimos, es fácil caer en la tentación de pasar tiempo en familia frente a las pantallas de dispositivos electrónicos. Sin embargo, es importante establecer límites tecnológicos y fomentar el tiempo de calidad sin distracciones. Esto implica establecer momentos libres de dispositivos electrónicos, como las comidas o las horas antes de dormir, para poder disfrutar plenamente de la compañía de nuestros hijos.

5. Ser flexibles y adaptarse a las necesidades de cada etapa

Cada etapa de la vida de nuestros hijos presenta diferentes necesidades y demandas de tiempo. Es fundamental ser flexibles y adaptarnos a estas necesidades, brindando el tiempo y la atención adecuados en cada momento. Por ejemplo, en la etapa de la infancia temprana, los niños pueden necesitar más atención y cuidado físico, mientras que en la adolescencia pueden requerir más apoyo emocional y orientación.

Lograr el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos es esencial para su desarrollo y bienestar. Establecer rutinas, priorizar la calidad sobre la cantidad, planificar actividades significativas, establecer límites tecnológicos y adaptarse a las necesidades de cada etapa son algunas estrategias clave para lograr este equilibrio. Recuerda que cada momento compartido con tus hijos es valioso y contribuye a construir una relación sólida y significativa.

Cuidado personal y autocuidado

El cuidado personal y el autocuidado son aspectos fundamentales para lograr el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Es importante recordar que para poder cuidar de los demás, primero debemos cuidar de nosotros mismos.

El autocuidado implica dedicar tiempo y atención a nuestras propias necesidades físicas, emocionales y mentales. Esto puede incluir actividades como hacer ejercicio, dormir lo suficiente, alimentarse de manera saludable y reservar tiempo para descansar y relajarse.

El cuidado personal también implica hacer cosas que nos gusten y nos hagan sentir bien. Esto puede ser tan simple como leer un libro, escuchar música, practicar un hobby o pasar tiempo con amigos y seres queridos. Al dedicar tiempo a actividades que nos hacen felices, nos recargamos de energía y estamos mejor preparados para enfrentar los desafíos diarios.

Es importante tener en cuenta que el autocuidado no es egoísmo. Al contrario, nos permite ser mejores padres y cuidadores, ya que estamos en un estado emocional y físico óptimo para brindar apoyo y atención a nuestros hijos. Además, al mostrarles el valor del cuidado personal, les enseñamos a ellos también a cuidarse a sí mismos.

A continuación, se presentan algunos consejos prácticos para incorporar el cuidado personal y el autocuidado en la rutina diaria:

1. Establecer límites y prioridades

Es importante establecer límites claros y priorizar nuestras necesidades. Esto significa aprender a decir "no" cuando sea necesario y no sentirnos culpables por hacerlo. Es fundamental reconocer que no podemos hacerlo todo y que es necesario reservar tiempo para nosotros mismos.

2. Delegar tareas

No tengas miedo de pedir ayuda y delegar tareas. No tienes que hacerlo todo tú solo/a. Comparte las responsabilidades con tu pareja, familiares o amigos. Esto te permitirá tener más tiempo libre para dedicarte a ti mismo/a.

3. Organizar el tiempo

Planifica tu tiempo de manera eficiente y establece rutinas. Esto te ayudará a tener un mayor control sobre tus actividades diarias y a encontrar momentos para el autocuidado. Por ejemplo, puedes reservar un tiempo específico cada día para hacer ejercicio, leer o practicar tu hobby favorito.

4. Aprovechar los momentos de descanso

Aprovecha los momentos de descanso, como la siesta de tus hijos o su tiempo de juego independiente, para hacer algo por ti mismo/a. Puedes leer un libro, escuchar música o simplemente relajarte. Incluso unos minutos de tranquilidad pueden marcar la diferencia.

5. Buscar apoyo emocional

No dudes en buscar apoyo emocional cuando lo necesites. Puedes hablar con tu pareja, un amigo cercano o incluso buscar la ayuda de un profesional. Compartir tus preocupaciones y emociones te ayudará a aliviar la carga y a encontrar soluciones.

Recuerda que el equilibrio entre la calidad y la cantidad de tiempo con tus hijos es fundamental para su bienestar y el tuyo propio. El cuidado personal y el autocuidado son herramientas poderosas para lograr este equilibrio. No olvides dedicar tiempo a ti mismo/a, ¡te lo mereces!

Flexibilidad y adaptación a cambios

Uno de los aspectos clave para lograr el equilibrio entre calidad y cantidad de tiempo con nuestros hijos es la flexibilidad y la capacidad de adaptación a los cambios. Los niños son impredecibles y cada día puede traer consigo situaciones inesperadas que requieren una respuesta rápida y ajustes en nuestra rutina.

Es importante entender que no siempre podemos planificar cada minuto del día y que está bien realizar ajustes sobre la marcha. La clave está en ser flexibles y estar dispuestos a modificar nuestros planes cuando sea necesario, sin sentirnos culpables por ello.

Por ejemplo, si teníamos planeado llevar a nuestros hijos al parque, pero el clima no lo permite, podemos buscar una actividad alterna en casa, como juegos de mesa o manualidades. De esta manera, estamos adaptándonos a la situación y asegurándonos de que nuestros hijos sigan teniendo un tiempo de calidad con nosotros.

La flexibilidad también implica estar abiertos a nuevas experiencias y oportunidades. A veces, podemos descubrir que nuestros hijos disfrutan de actividades que no habíamos considerado antes. Por ejemplo, si siempre los llevamos al cine como actividad de calidad, podríamos probar hacer una excursión a un museo o ir de paseo en bicicleta. Estas experiencias diferentes pueden generar momentos de gran calidad y fortalecer el vínculo con nuestros hijos.

Además de la flexibilidad, la adaptación a los cambios también implica tener la capacidad de gestionar el tiempo de manera efectiva. Esto significa ser conscientes de nuestras prioridades y saber distribuir nuestras responsabilidades de manera equilibrada.

Una técnica útil para lograr esto es la matriz de Eisenhower, que nos ayuda a clasificar nuestras tareas en función de su importancia y urgencia. De esta manera, podemos identificar las tareas que requieren nuestra atención inmediata y aquellas que pueden posponerse o delegarse.

Por ejemplo, si tenemos una reunión importante en el trabajo, pero también queremos pasar tiempo de calidad con nuestros hijos, podemos priorizar la reunión y buscar momentos alternativos para estar con ellos. Tal vez podamos aprovechar la hora del almuerzo para hacer una videollamada o planificar una actividad especial para el fin de semana.

La flexibilidad y la adaptación a los cambios son fundamentales para lograr el equilibrio entre calidad y cantidad de tiempo con nuestros hijos. Ser capaces de ajustar nuestros planes y prioridades nos permite aprovechar al máximo cada momento con ellos y fortalecer nuestra relación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo equilibrar la calidad y cantidad de tiempo con mis hijos?

Busca momentos de calidad en actividades diarias como comer juntos o leer un libro antes de dormir.

¿Cuál es la importancia de pasar tiempo de calidad con mis hijos?

Pasar tiempo de calidad fortalece el vínculo familiar y ayuda en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños.

¿Qué puedo hacer si tengo poco tiempo para estar con mis hijos?

Maximiza el tiempo que tienes estableciendo rutinas, delegando tareas y priorizando actividades familiares.

¿Cómo puedo involucrar a mis hijos en las tareas cotidianas?

Asigna tareas acordes a su edad y capacidades, y elogia su participación para motivarlos a seguir colaborando.

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